BRASIL, DONDE LA EDUCACION SI PAGA
DESDE LA DÉCADA de los noventa se registran en la región latinoamericana nuevos elementos de políticas educativas, ello se debe en gran parte a las acciones promovidas por organismos internacionales.
Las líneas centrales de esta política se resumen en dos aspectos centrales:
1. Se reconoce el papel primordial de la educación en el desarrollo de los pueblos, asociado al acceso a la escuela y a la transmisión efectiva del conocimiento sistematizado entre toda la población. 2. Atención prioritaria a la educación básica. Este planteamiento educativo se propone en un contexto caracterizado por una opción a favor de la democracia representativa, por políticas económicas de ajuste, etc.
Se señala que para tener acceso al conocimiento, los países se pueden ordenar de la siguiente manera:
§ Transformar profundamente la gestión educativa, desplazando el poder del centro a la periferia, buscando la autonomía de las escuelas.
§ Mejoramiento de modo sustantivo del ambiente de aprendizaje.
§ Mejorar la igualdad en el acceso al conocimiento, ejerciendo políticas de discriminación a favor de las poblaciones carentes y superando prácticas discriminatorias.
§ Lograr un trabajo docente profesional y protagónico, mejorando la formación inicial y la capacitación en servicio de los docentes.
§ Reforzar el apoyo financiero a la educación, ampliando las responsabilidades del Estado y la sociedad.
Las nuevas demandas a la educación de jóvenes y adultos se centran en núcleos interesados en alfabetizarse; los participantes son jóvenes, en su mayoría desertores de la escuela. Esta población tiene necesidades de aprendizaje y situaciones de vida distinta a las de jóvenes comunes. A pesar de su desesperanza en cuanto a los posibles beneficios de la modernidad económica, esta población tiene las mejores posibilidades de aumentar sus conocimientos y competencias individuales y sociales a través de una modernización de la educación básica y media.
Los desafíos de la educación de jóvenes y adultos son múltiples. En este trabajo se centran en cuatro grandes áreas de acción:
• Mejoramiento de la calidad en sus procesos educativos y en sus resultados. • Dar respuesta a las nuevas exigencias de institucionalidad educativa. • Organización y desarrollo de nuevas estrategias de acción educativa. • Incorporar materiales y tecnologías que aproximen más al rápido aumento del conocimiento humano.
En el apartado Los educadores de jóvenes y adultos, se señalan una serie de características de estos educadores. El educador de adultos en América Latina expresa heterogeneidad de situaciones formativas, niveles y funciones prácticas docentes diversas, así como puntos de partida, concepciones, enfoques, experiencias de educación y metas diferentes.
A las insuficiencias técnicas habría que añadir la marginalidad que tiene la modalidad en los sistemas abiertos, las condiciones de salarios, el deterioro de las condiciones materiales de trabajo.
En cuanto a la formación del docente de jóvenes y adultos se señalan algunos elementos que debieran ser considerados en las nuevas estrategias: se dice que la formación recibida no le permite asumir las particulares exigencias que supone una educación donde los participantes principales son educadores y no el educador. Los docentes pedagógicos han sido formados para educar a niños, se observa una débil y deficiente formación inicial docente, agravada por no haber recibido especialización en el trabajo con jóvenes y adultos. Existe gran heterogeneidad en la formación pedagógica de los docentes, entre los que tienen formación en educación y los que no. Un problema es el nulo reconocimiento de la actual educación de adultos como modalidad necesaria y fundamental a la actividad educacional del Estado. Se remarca que la edja no ha logrado credibilidad social ni es apercibida como útil o necesaria por la comunidad.
En el apartado Hacia nuevas estrategias de formación de educadores con jóvenes y adultos, se señalan algunas premisas que se deben tener en cuenta para abordar la educación con jóvenes y adultos.
• Condición es que la educación con jóvenes y adultos debe centrarse en procesos de enseñanza y aprendizaje. • La heterogeneidad de los alumnos que se atiende, por la creciente universalización del acceso a la educación básica y secundaria, así como las características de los jóvenes y adultos. • Asociar más los contenidos curriculares a la lógica de la satisfacción de necesidades básicas de aprendizaje de los estudiantes o participantes. • Tendrán que ser redefinidas la actual idea de escuela y colegios de adultos con horarios y currículos fijos que demandan la asistencia diaria y en lapsos que cubren varios años de escolaridad. Reconversión a través de modalidades semiescolarizadas y con contenidos curriculares y materiales de autoaprendizaje ajustados a las demandas y necesidades básicas de aprendizaje y asociados a una mejor calidad de vida de los participantes. • Los procesos de la descentralización demandan una mayor cantidad de efectivas coincidencias y alianzas con experiencias de educación popular, ricas en trabajos participativos microsociales. • La tendencia a la descentralización educativa plantea nuevos desafíos a docentes y directivos que debieran ser considerados en las propuestas de formación docente.
Se hacen preguntas relacionadas con el educador de jóvenes y adultos, ¿Cómo reposicionar al educador en una función profesional compatible con una educación entre personas adultas? ¿cómo preparar educadores como generadores de dispositivos pedagógicos? ¿cómo preparar al nuevo educador de jóvenes y adultos?
Se señalan diez dilemas claves para formular políticas y para las estrategias de inserción profesionales, que son aplicables a políticas y estrategias con educadores de jóvenes y adultos.
Se sugiere centrar el interés en cuatro objetivos para el trabajo de los docentes:
• Creer que todos los alumnos tienen un potencial y que avanzan en su aprendizaje. • Generar aprendizaje personal. • Vincular actividades de aprendizaje con el comprender y valorar. • Dar atención a los objetivos fundamentales.
Finalmente se apunta abrir el debate para la búsqueda de mecanismos de coordinación nacional, regional e internacional, así como canales de intercambio y colaboración interregional.
por:
Ivonne Moreno
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